
Apoyo espiritual
“Fortaleciendo nuestra fe en tiempos difíciles”
Cuando recibimos la noticia…
Nadie está verdaderamente preparado/a para esto
Recibir un diagnóstico de cáncer no es nada fácil. No conozco a nadie que haya deseado padecerlo, sin embargo, todos deseamos salir victoriosos de esta experiencia. Todos deseamos recomponer nuestra vida y comenzar de nuevo para merecer el milagro de la salud. Es en ese momento del diagnóstico que comienzan las preguntas: ¿por qué a mí? ¿Qué hice o dejé de hacer para merecer esto? ¿Por qué no le pasó a alguien que no ama a su pareja? ¿Por qué no le pasó a alguien sin hijos? y otras preguntas. Pero a pesar del dolor y del miedo al mañana, nuestro interior necesita y quiere aferrarse y creer en algo o a alguien que nos llene de fuerza, que nos revele el porqué de esto para continuar hasta la meta, que es vencer al cáncer. Es en estos momentos de crisis en los que más fácilmente se busca una conexión con Dios, tanto para hacerle preguntas como para hacer peticiones y milagros.
Hablemos sobre espiritualidad
La espiritualidad y la religión tienen distintos significados. Los términos espiritualidad y religión a menudo se usan sin distinción, pero para muchas personas tienen diferentes significados. Religión, un conjunto específico de creencias, rituales, dogmas y prácticas compartidas, habitualmente dentro de un grupo organizado. Espiritualidad, el sentido que le da un individuo a la paz interior, propósito en la vida y la relación con los demás y las creencias acerca del significado de la vida. la espiritualidad viene dada de una relación no de una religión. Una relación con Dios que va creciendo conforme yo busque a este ser, le ame, le obedezca y pase tiempo con Él. Los pacientes se pueden considerar a sí mismos como personas espirituales, religiosas o de ambos modos, y esto no es malo. Es solamente la forma en la que cada ser humano vive su fe. La espiritualidad y la religión son temas muy personales.
Los pacientes merecemos respeto también en esta área, esperamos que se nos respete nuestras creencias e inquietudes religiosas y espirituales. Es importante que el paciente cuente con un círculo íntimo para abrir su corazón en todos los temas, pero, sobre todo, al tema espiritual.
¿Qué es el Sufrimiento espiritual?
El filósofo Solergibert explica: “La espiritualidad es el lado oculto de la vida. Como no la vemos, podemos creer que no es importante; pero cuando falta, nada da sentido a nuestra vida”. Pero ¿cómo se hace eso? Los valores religiosos y espirituales son importantes en las personas que deben hacer frente a situaciones difíciles, especialmente cuando esta situación difícil es un diagnóstico de cáncer. Sabemos que este trae consigo sufrimiento espiritual, pero… ¿Que es el sufrimiento espiritual? Es la condición en la que comenzamos a vivir cuando consideramos que no somos tan malos para haber merecido un cáncer.
Los pacientes y los cuidadores dudan de sus creencias o valores religiosos y ello les causa mucho sufrimiento espiritual. ¿Por qué dudan? Dudan cuando llega el diagnóstico. Se pregunta que por qué a ellos si son tan buenas personas. O se preguntan: ¿Por qué a mí, si soy de equis religión y he dado toda mi vida por Dios? ¿Por qué no le dio a otro que es malo, que es asesino, que es ladrón? ¿Por qué tiene que sufrir tanto y Dios no se lo lleva y evita el dolor? ¡Dios me está castigando por que hice o dejé de hacer X Y Z cosas? ¡Todo esto causa sufrimiento espiritual.
Necesidades espirituales
El cáncer se convierte en una ola de oportunidades, la más importante es la de convertirse en un mejor ser humano, haber pasado por la enfermedad nos permite iniciar nuevamente y realmente ser felices. Resiliencia, capacidad del ser humano para hacer frente a grandes catástrofes y situaciones extremas y salir fortalecido de las mismas. Según los psicólogos, la resiliencia no es ni resignación, ni resistencia, ni simple rebeldía, y mucho menos conformismo.
Estudios a escala mundial nos muestran que:
1. Los valores religiosos y espirituales son importantes para las personas que padecen una enfermedad grave como el cáncer.
2. La mayoría de los adultos dicen que creen en Dios y que su espiritualidad afecta de manera importante la forma en que viven sus vidas.
3. Todas las personas tienen diferentes ideas sobre la vida después de la muerte, la creencia en milagros y otros temas relacionados a la espiritualidad.
4. Tales creencias se pueden basar en el género, la educación y el origen étnico, grupo religioso o línea espiritual.
La espiritualidad y la religión pueden tener distintos significados para cada uno. Como pacientes, urgimos creer, aunque no veamos; de confiar, aunque duela el cuerpo; de descansar espiritualmente, en algo o alguien que sabemos que existe, pero que no podemos ver ni tocar, aunque que sí podemos sentir.
El privilegio de tener cáncer
“¡Me duele mucho!” Ni siquiera puedo caminar y comenzó ella a llorar; estas fueron las palabras de Ivette, una guerrera espiritual sin igual a quien Dios me dio el privilegio de conocer en uno de los muchos tratamientos que me dan en el hospital. Al verla sentí un gran deseo de orar por ella y pensé: Señor, gracias por el privilegio de tener cáncer... ¡Un momento! Seguramente estás pensando que tanta quimioterapia me quemó el cerebro, pero no es así; a la luz de la Palabra y en medio de las dificultades te das cuenta que es un honor como creyente pasar por el fuego y es que he aprendido durante este tiempo, ya lejos de las costumbres y dogmas que tenemos, que es un gran gozo, que mi fe está siendo proba - da, que puedo compartir con otros creyentes y con Cristo mismo mi sufrimiento, que entre más me duele, más debo orar y leer la Palabra y que he recibido un apoyo increíble de todas las personas a mi alrededor. Es por esto que me siento privilegiada por tener cáncer.
Otro punto de vista de mi viaje es lo afortunada que soy al compartir el sufrimiento con otros creyentes y no creyentes, y más aún que pueda sentir un poquitito del dolor que Cristo padeció. Un día compartiendo tiempo con mi amada madre espiritual, Linda, hablábamos sobre los diferentes colores de quimioterapia, y le conté que yo recibo la de color rojo; ella me dijo ¡Igual que la sangre de Cristo! Así que cada vez que la recibo pienso en ello y eso me da fortaleza para enfrentarla; asimismo, debido a un dolor agudo que he sentido en mi costado durante todo este tiempo, pienso que es el dolor que Él sintió al morir por los pecados del mundo.
“Siguiendo en mi viaje de amor también me he dado cuenta de que yo ¡No era una verdadera cristiana antes del cáncer! Desde pequeña me enseñaron a leer la Biblia, a orar y a ir a la iglesia, pero era algo que hacía en parte porque así me enseñaron y en parte porque sentía el llamado del cual hablo en el otro artículo “Heme Aquí”. Dios en su infinita misericordia tuvo a bien darme esta prueba para demostrarme las cosas que debo cambiar o fortalecer. Un día de estos fui a mi pequeño patio trasero y comencé a reírme de mi misma y pensé: de verdad tengo que aprender de cero esto de ser cristiana...”

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