LO MÁS IMPORTANTE...

LO MÁS IMPORTANTE ES EL AMOR

26 de julio el año 2008, lo recuerdo todo muy bien pues fue el día en que junto a quien hoy es mi esposa
decidimos hacer un pacto; un pacto matrimonial entre nosotros y Dios. Nuestras familias estaban unidas
y alegres.


Muchos de nosotros anhelamos ese día cuando unimos nuestra vida a nuestra esposa para ser uno, nos
casamos ilusionados, llenos de expectativas y con ánimos de hacer todo lo necesario para hacer feliz a
esa persona tan especial. Para ello tomamos compromisos en el que mencionamos ser fieles, ser única y
exclusivamente el uno para el otro, estar allí en la salud y la enfermedad, en la escases y la abundancia,
en las situaciones buenas y malas; hasta que la muerte nos separe. Y pensamos que nuestra vida sería el
vivir feliz para siempre.


En el año 2013 nuestro mundo se detuvo al descubrir que mi esposa tenía cáncer de mama, y la primera
emoción en todo esto es dolor, es la negación de pensar que no es cierto, que es un error, que no hay
factores de riesgo heredados, pero eso no cambia la realidad. Mi pensar fue confortar a mi esposa y
asegurarle que saldríamos adelante pues Dios estaba con nosotros y que como nos comprometimos
años atrás estaríamos juntos en este momento de enfermedad. No ha sido fácil pero nos damos cuenta
que estas batallas se deben enfrentar juntos. Ahora con nuestro bello hijo Alejandro.


Los siguientes fueron años duros. Exámenes, cirugías, quimioterapias, efectos secundarios de estas,
radioterapias, tristeza, dolor, impotencia, aflicción, necesidades económicas son algunas de las
situaciones que enfrentamos.


No puedo ni imaginarme lo duro que es enfrentar estas situaciones solo o sola, pero es una realidad en
nuestra sociedad.


Hoy por hoy se dice que el índice de divorcios es tan alto como 7 de cada 10 matrimonios. Esta
estadística nos dice que la mayoría de personas se casan sin comprender lo que es el verdadero amor,
se casan con las expectativas equivocadas, buscando la felicidad en el bien propio y no en el de la otra
persona. Esta clase de sentimientos provocan que al llegar las dificultades de la vida deciden abandonar
el compromiso adquirido, abandonan la familia, la persona a quien dijeron amar.


Mi esposa es una persona muy especial, amorosa, tierna, inteligente... Lo sé porque le amo y por ese
amor es que estuve, estoy y estaré dispuesto a procurar su bienestar, a protegerla, apoyarla, a sufrir, a
suplir a sus necesidades, a disfrutar, a reír, a llorar, y a gozarnos al superar esta prueba.


El amor verdadero consiste en dar. Tal amor se da a conocer en la Biblia; ese amor que cura y enfrenta
las dificultades de la vida con esperanza.


La palabra de Dios en la primera carta a los corintios y en su capítulo 13 describe este amor.
El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más
que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida
recordando lo malo que otros le han hecho. No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la
verdad. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.


1 Corintios 13:4-7 TLA
Esta clase de amor no deja a nadie luchar solo. Ese amor que sana y nos ha permitido ver milagros. Es el
diseño de Dios para el matrimonio. Cuán importante es que quienes estamos casados conozcamos y
pongamos en práctica esta clase de amor.

Me enorgullece decir que amo de esta forma a mi esposa y ella también lo hace conmigo. Esto nos ha
permitido vivir momentos de felicidad en medio de la prueba, a crecer, a mejorar y a cambiar juntos
para bien.


A ti que lees estas líneas te invito a poner en práctica lo que la Palabra de Dios nos manda, encontraras
la plenitud, el propósito y una vida en abundancia.


Si en algún momento las dificultades te han hecho dudar y no quieres continuar a lado de tu cónyuge
por un quebranto de salud u otras situaciones, recuerda tu compromiso, evalúa si estas amando de la
manera que describe la Biblia. No olvides que tú también necesitarás apoyo en algún momento de tu
vida. En mi caso este año también fue duro ya que fui operado 3 veces de mi estomago y mi esposa
siempre estuvo a mi lado al igual que mi familia y estamos saliendo adelante. Lo que sembramos
cosechamos.


Junto a mi esposa hemos aprendido que hay tres cosas que son permanentes: la confianza en Dios, la
seguridad de que él cumplirá sus promesas, y el amor. De estas tres cosas, la más importante es el amor.
1 Corintios 13:13 TLA
Te amo mi preciosa Amelia Granillo, tú lo sabes... Te amo hasta mi final.

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