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''Apoyo Familiar'' y ''Amor en todo momento''

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“TIENEN CANCER”. Esas dos palabras llegan siempre como un balde de agua helada y nos hacen sentir solos, inseguros y con mucho, mucho miedo, ¿cierto? Cuesta, pero poco a poco se aprende a aceptar la enfermedad y a convivir con ella. Socialmente la palabra cáncer se asocia a muerte y sufrimiento, pero debemos romper ese estigma. Cada vez son más las personas que superan el cáncer y cada vez son menores los efectos adversos de los tratamientos. Sin embargo, no podemos dejar de lado la importancia de un diagnóstico como este y tampoco quisiéramos mentir sobre el dolor y la angustia que sufrimos cuando lo recibimos.

Cada persona, cada familia y cada situación es única y sabemos que no es fácil ni será fácil, por eso es vital el acompañamiento, tanto de la familia para el paciente como de los grupos de apoyo de pacientes para el paciente, es importante que se permitan ser acompañados y amados por otros que ya pasamos por ese camino, por aquellas personas cercanas y con quienes se sientan verdaderamente cómodos de llorar, reir, compartir miedos y angustias, regularmente este grupo es la familia y los amigos cercanos.

Por que TENEMOS CÁNCER y no TENÉS CÁNCER EN SINGULAR? Por que cuando el cáncer llega a nuestro hogar todos los miembros lo padecemos, los roles en la familia cambian (deben cambiar) la manera de divertirnos cambia, etc. y, en este sentido, hay muchas cosas que pueden hacer para mejorar su calidad de vida.

Cuales son los roles que normalmente deben cambiar?
• Responsabilidad en las tareas domésticas
• Responsabilidad en el cuidado de menores o ancianos
• Rol de protección
• Liderazgo en la toma de decisiones
• Tener una actitud positiva
• Desahogo y canalización de emociones
• Iniciativa al hacer planes

Muchos estudiosos de la psicología oncológica han mostrado las dificultades y problemas que vivimos las parejas a raíz del cáncer. Los pacientes nos convertimos en protagonistas de nuestra enfermedad, pero sus compañeros de viaje también juegan un papel muy importante. Continuamos uno al lado del otro de forma silenciosa muchas veces, y sin saber hacia dónde ir, sintiendo y viviendo emociones muy similares a las del paciente, pero sin la misma atención que tiende a concentrarse en el paciente.

¿Por qué “tenemos cáncer”? ¿Por qué en plural? Porque queremos transmitir el espíritu de trabajo en equipo frente a la enfermedad. El paciente no está solo, comparte su vida con su pareja y, por tanto, ambos son partícipes de todo lo que les suceda. Por otro lado, el plural reconoce una realidad inequívoca de las parejas de los pacientes y es que ellos también experimentan efectos secundarios y secuelas del cáncer. En un abrir y cerrar de ojos, deben aprender a convivir con la enfermedad y a lidiar con cuestiones como la incertidumbre, el miedo, los problemas de ámbito sexual, la ansiedad, las dificultades en la conciliación personal y laboral, el insomnio o la ira. Son también afectados por el cáncer y es importante no infravalorar sus necesidades, porque éstas existen y, en muchas ocasiones, no se tienen en cuenta lo suficiente. Se les exige que asuman el rol de cuidador y el de miembro fuerte de la pareja. Les toca dar su apoyo y no quejarse por la situación que viven, lo que hace que muchas parejas se vuelquen y sacrifiquen sus vidas para apoyar a la persona que está enferma.

El cáncer irrumpe en la vida de ambos cambiando planes y lo hace en todo tipo de parejas, de personas, sin preguntar cuan unidos estaban antes del diagnóstico, cuán estrecha era la comunicación que mantenían o el apoyo que se ofrecían. Llega sin avisar y se convierte en un obstáculo más a superar.

El deseo de apoyar al cien por ciento a la persona que amas en un momento difícil de su vida es una reacción humana como también lo es sentirse desbordado o incapacitado para asumir los cambios o las necesidades de tu pareja. No debemos olvidar que es una situación complicada para los dos y es aconsejable llegar a un equilibrio a la hora de proporcionar apoyo y encontrar espacio para el autocuidado con el fin de lograr el mayor bienestar en ambos.

Conscientes de la necesidad de ahondar en la realidad de las parejas que afrontan un cáncer deseamos compartir contigo 10 años de experiencia en esta área.

Deseamos enfocarnos en el vínculo especial e íntimo de la pareja, tu que has decidido quedarte al lado de tu paciente, para ti es este artículo.

Con el cáncer surgen incontables emociones y situaciones que pueden ser difíciles de manejar ya que no eres tú el que siente dolor físico, ni al que se le cae el pelo, ni el que entra en el quirófano. Pero sí eres tú el que se esfuerza por adaptarse, por comprender y por apoyar a tu compañero de vida. Y la mayor evidencia es que estás leyendo estas letras que estamos seguros serán de bendición para tu vida y tu relación con tu paciente.

El miedo y la tristeza son las emociones que llegan adjuntas al diagnóstico y a la noticia de los tratamientos. Estas emociones muchas veces se hacen acompañar por ansiedad, soledad, cansancio emocional e ira, y estas no son exclusivas del paciente también son comunes en el resto de la familia por los mismos cambios a los que se ven obligados a hacer en su rutina diaria.

Una de las áreas que más preocupa y que más se ve afectada es la económica ya que, como consecuencia del diagnóstico, las finanzas pueden verse redireccionadas, algo que se agrava con el aumento de los gastos derivados de la enfermedad. El ámbito laboral también produce muchos sentimientos como ansiedad y miedo a poder continuar el ritmo habitual, por tener que interrumpir la actividad profesional, por el miedo al despido o por el temor a que el cáncer sea un inconveniente para la promoción y desarrollo profesional. Y por otro lado, pueden surgir muchas dudas y conflictos en las relaciones con amigos y familia, especialmente en relación a la comunicación. “¿Qué debo decir?, ¿cómo debo decirlo?, ¿a quién puedo compartírselo?”, son algunas preguntas que probablemente te hayan pasado por la cabeza y eso es completamente normal, a todos nos ocurre.

La pareja del paciente con cáncer tiene un papel fundamental en la recuperación física, emocional, espiritual y psicológica. El amor, el apoyo, la cercanía, el ánimo y la complicidad son un elemento clave en la recuperación y en el bienestar de los mismos. Pero esto se canaliza en ambas vías, sirve para el paciente pero también sirve para el cuidador

Recuerda que son un equipo en este camino y que si tú sientes satisfacción al apoyar a la persona que tienes a tu lado, ¿por qué no va a sentirlo también tu pareja?

Presuponer o enjuiciar sin contar con información suficiente será un problema que les impedirá amarse y comprenderse mutuamente. Es posible que, en alguna ocasión, hayas pensado que tu pareja no podría soportar cierto tipo de información y que es mejor que no sepa lo triste que estás o los miedos que tienes. No subestimes sus capacidades e indaga sobre si realmente desea saberlo. En la mayoría de los casos tu pareja querrá ayudarte incluso cuando no desee saber ciertas cosas.

LAS COSAS QUE NO DEBERÍAS HACER

• Distanciarte, no preocuparte ni preguntar por sus emociones.
• Minimizar la importancia de sus preocupaciones o sus miedos. “No te preocupes por eso”, “no deberías pensar en esas cosas, lo importante ahora es curarte”.
• Minimizar la importancia del cáncer en su vida, en su persona. “Esto sólo será un mal sueño”, “es como si no hubiera pasado nada”.
• Forzar la alegría. “Lo mejor que puedes hacer es sonreír”, ”si estás alegre te curarás antes”. El positivismo debe ir acompañado de FE!.
• Criticar su manera de afrontar la situación. No olvides: no hay personas iguales por lo que no hay formas iguales de afrontar el cáncer. Cada uno cuenta con sus fortalezas y debilidades. Te recomendamos proponer y facilitar en lugar de criticar e imponer.
• Hacer como si el cáncer no existiese. Evitar conversaciones acerca de la enfermedad es una forma de negar lo que están viviendo. Hablar sobre el cáncer facilitará que la situación sea más llevadera, disminuirá el dramatismo y ayudará a que el resto de familiares colaboren. Posiblemente seas de las personas que evitan hablar sobre el cáncer. Cuando no hablas de la enfermedad con tu pareja o sobre sus emociones y te dices a ti mismo que lo haces para que tu pareja no lo pase mal, te animamos a preguntarte a ti mismo:

¿a quién quieres proteger realmente cuando decides evitar el tema?,
¿qué dificultades se te plantearían si lo hicieras?
¿cómo podrías solucionarlas?,
¿qué beneficios obtendrías tú y cuáles tu pareja?
Son temas difíciles de abordar y puede tornarse complicado comenzar a hablar sobre ello. Lo más importante será el contenido de la conversación y no tanto cómo empiece esta. Planifica aquello que quieres decir con anterioridad si te sientes más cómodo.

• Predicciones negativas. Al igual que las predicciones excesivamente positivas no son adecuadas, las negativas tampoco lo son, tanto si te refieres al transcurso de la enfermedad como si hablas de la adaptación emocional de tu pareja. Te recomendamos centrarte en la información con la que cuentas a día de hoy para moverte en un escenario lo más real posible.

La intensidad de las emociones ante la situación que viven es uno de los principales bloqueos que encontrarás al hablar sobre ciertos temas. Permítete un tiempo para desahogarte de forma que la emoción no te impida comunicarte, plantéate el objetivo que quieres lograr con esta charla y prepara lo que quieres decir, con el fin de que tu conversación pueda dirigirse hacia el aspecto del que quieres hablar. Busca el momento adecuado para hablar, ya que no siempre estamos preparados para expresar y para escuchar. Te ayudará encontrar un lugar íntimo, privado y libre de posibles interrupciones.

Tu escucha debe ser activa, es decir, debes centrarte en lo que tu pareja te dice evitando dejarte llevar por ideas preconcebidas o por tus propios pensamientos. Recuerda que no todos somos igualmente expresivos y que hay personas que deciden guardarse sus emociones y pensamientos para sí mismas o seleccionan a las personas con las que los comparten. En ese caso, será bueno que te cerciores, te muestres cercano y respetuoso por si en algún momento desea compartirlo contigo. Si tu pareja se siente abrumada o agobiada al expresar sus sentimientos, no le presiones, no se trata de que la comunicación se convierta en algo negativo para ambos, busquen formas de entenderse con las que se sientan cómodos. EL SILENCIO … TAMBIÉN ES AMOR!

Hay ocasiones en las que podrás expresar mucho más con un abrazo, una caricia o una mirada. Estas son herramientas innatas, con las que siempre cuentas para mostrar tu cercanía, comprensión, apoyo o cariño. No dudes en usarlas, ya que te ayudaran a desmontar barreras y a favorecer la comunicación.

La información en sí no daña, el malestar viene por la situación que atraviesas y por la forma en que se gestiona. Recuerda que contar con información sobre lo que sentís es la única manera de adaptarse el uno al otro y a la situación que viven. Y para poder ponerte en el lugar del otro debes saber cuál es ese lugar, ¿no crees?

El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia. (1 Corintios 13:4-7)

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